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Prefacio

Este blog es un almacén de entradas publicadas en mis blogs anteriores. Están colocadas sin orden cronológico ni relación entre ellas. La fecha de la primera publicación de muchas es anterior a la que aparece.

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24 de octubre de 2015

Espiche sabatino














Como no hay mal que cien años dure, por fin han cesado los dolores y achaques que me dejó el "inekari" del pasado domingo en los campos de arroz de Haradani. 
Físicamente vuelvo a ser el Apolo que fui. De nuevo estoy pletórico y listo para cualquier cosa que se presente... excepto para barbaridades como la que he leído hoy en "El Pais" de internet. 
 Parece ser que a un compatriota le ha dado un calentón y ha matado a su caballo a palos por no haber ganado una carrera de trotones en la que le había obligado a participar. 
 Por más que uno lea diariamente atrocidades de todo tipo, no termina uno de acostumbrarse. 
 Esta demostración de violencia brutal, absurda y gratuita, resulta especialmente perturbadora por la inocencia e indefensión absolutas de la víctima. 
La noticia viene un poco dulcificada por el hecho de que el asesino no ha salido indemne del lance y la jueza le ha metido en una jaula durante un tiempo, aparte del correspondiente escarmiento público que se le ha dado en internet.
Lo que no se es lo que va a ocurrir si esta sentencia sienta jurisprudencia y nos vemos obligados a encerrar a todos los toreros, subalternos, picadores, monosabios, apoderados y aficionados en general que continúan asesinando colectivamente, con métodos análogos, y con el agravante de la premeditación, a los cándidos toros. En ese caso haría falta una cárcel enorme. Del tamaño de Extremadura...o más. Claro que, ahora que lo pienso,  ¿cómo les vamos a encarcelar, si hasta el propio jefe de estado acude a la plaza con su señora, que les he visto yo, para legitimar la carnicería con su presencia?. 
 Yo no se majestad, pero creo que  eso de tomar partido en un tema que divide tanto a la gente no está bien. Sobre todo si lo que pretende su majestad es, como dijo al principio, ser el rey de todos los españoles. Y en todo caso, si después de pensarlo mucho decide ponerse de un lado, al menos apoye a  los que tienen razón...¿no?.

Pero bueno, haga su majestad lo que quiera...ya que yo no puedo impedirlo, claro.



Hoy me he salido un poco de tema pero es que a veces lo uno te lleva a lo otro y no encuentras el momento...
Pero tranquilos, mañana, si todo va bien, volveré dulcemente a la concisa trivialidad habitual. 

Ahora voy a seguir dando los últimos retoques a "Kurochan" (negrito), mi último shakuhachi.