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Prefacio

Este blog es un almacén de entradas publicadas en mis blogs anteriores. Están colocadas sin orden cronológico ni relación entre ellas. La fecha de la primera publicación de muchas es anterior a la que aparece.

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17 de julio de 2015

Imposible el alemán


Por si acaso hay alguien por ahí...hola; aquí estoy otra vez. 
Aun a sabiendas de que este blog ya no le visita ni Dios...he vuelto. 
Este es mi nagareru, así que no me quedaba más remedio que volver.
Si a alguien le da por venir por aquí, que se descalce en la puerta y que pase. Pero si no, de todas formas yo seguiré firme en esta plaza, imposible el alemán,  por puro amor propio. ¡Viva Nagareru!.

Me he emocionado un poco, pero ya pasó.

Otra cosa a la que he vuelto después de mucho tiempo es a revelar fotografías aunque, eso si, muy mal.
Acabo de destrozar dos carretes que estaba esperando como el agua de mayo. Nada menos que uno que hice en nuestro último viaje a Okinawa la primavera pasada, y otro de mi viaje a España del que he regresado hace unos días. Una chapuza total e irreparable por la que aun sigo dándome golpes de pecho. Pero así de ingrata es a veces la vida del fotógrafo analógico. Así que, sarna con gusto no pica.

Y para terminar con este mareante revoltijo de vueltas y revueltas, os diré que, efectivamente, he vuelto a España por primera vez desde mi partida hace ya cuatro años y esta si que ha sido una vuelta en toda regla. 
De la tierra que me parió, a parte de un carrete de fotos sobrerevelado (aun me queda otro, a ver que pasa), me he traído un multicolor prisma de emociones y recuerdos de toda índole, de cuyas luces y sombras hablaré selectivamente en próximas ciberapariciones.


Como hoy ya no me queda tiempo, voy a enseñaros una sola foto.

Tal que esta:





Está hecha en Onzapera, en la costa de Santillana del Mar. Uno de mis lugares del alma en Cantabria y que estaba en la lista de visitas obligadas.




Mañana sábado creo que tendré tiempo de poner unas pocas fotos más.
Ya sabéis donde tenéis los zapatos.